pueblo por la noche y nadie le aceptó.
Era un pueblo de gente muy
ortodoxa y cuando hay musulmanes ortodoxos es muy difícil persuadirles. Ni
siquiera querían alojarlo en el pueblo.
La noche era fría y estaba hambriento, agotado, temblando, sin suficiente ropa.
Estaba sentado en las afueras del pueblo, bajo un árbol.
“¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito”.
Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo:
“Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo y nos espera una fría noche.
Sus discípulos estaban
sentados allí muy deprimidos, tristes e incluso enojados.
Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios:
Y entonces empezó a rezar diciendo a Dios:
“¡Eres maravilloso! Siempre me das todo lo que necesito”.
Esto fue demasiado. Un discípulo le dijo:
“Espera, ahora estás yendo demasiado lejos, especialmente esta noche. Estas palabras son falsas. Estamos hambrientos, cansados, sin abrigo y nos espera una fría noche.
Hay
animales salvajes por todos lados, hemos sido rechazados por la gente del
pueblo, estamos sin refugio. ¿Por qué le estás dando gracias a Dios? ¿Qué
quieres decir cuando dices: “Siempre me has dado lo que necesito”?
El místico dijo:
El místico dijo:
“Sí, y lo repito otra vez: Dios me da todo lo que necesito.
Esta noche necesito pobreza, esta noche necesito ser rechazado, esta noche
necesito tener hambre, estar en peligro. De otra manera ¿por qué me lo estaría
dando? Debe ser que lo necesito. Es lo que necesito y tengo que estar
agradecido. ¡El cuida tan bien de mis necesidades! ¡Es realmente maravilloso!”
